- Acaba de participar en la expedición donde junto a otros cuatro invidentes ha coronado la cima más alta de los Alpes Escandinavos
Mayte Minaya es de esas personas capaces de afrontar cualquier tipo de reto que se le pone por delante. Si se trata de superar la pérdida de visión lo acepta y se adapta a la nueva realidad sabiendo sacar partido a esta nueva situación. Así lo ha demostrado desde que hace 22 años perdió la visión, no en vano su último reto conseguido así lo demuestra. Y es que esta vecina de 56 años ha llegado recientemente de Noruega donde ha conseguido coronar la cima del monte Galdhøpiggen, el más alto de los Alpes Escandinavos (2.469 metros) formando parte de la primera expedición adaptada que se realiza a nivel mundial, organizada por España, y en la que se encontraban cinco invidentes. La fundación UNED ha sido la impulsora de esta expedición que forma parte de la primera edición del curso superior de montañismo para ciegos.
Esta gesta le ha valido numerosas felicitaciones, entre ellas la del alcalde de Villaviciosa de Odón, José Jover, quien la ha recibido, en nombre de todos los vecinos de la localidad, para reconocer este éxito de tan gran magnitud. En la recepción también se encontraba presente el concejal de Deportes, David Prieto. El regidor ha destacado “el ejemplo que supone esta gesta especialmente para todas aquellas personas que luchan a diario con limitaciones de este tipo porque con ello demuestras que se puede conseguir, es una manera de ayudar a personas que lo necesitan”.
Mayte reconoce lo difícil que es aceptar la situación de pérdida de visión, “cuando ocurre te hundes y después te dices, tengo que salir adelante sobre todo por mis hijos. Es fundamental el apoyo ya que esto te cambia la vida y sin esa ayuda de las personas más cercanas no sería posible”. Mayte nunca se rinde, a pesar de que tuvo que dejar su querida profesión de Ingeniera de Montes tras la pérdida de visión sigue formándose, ahora ha iniciado la carrera de Psicología “he cambiado totalmente de chip, quiero ser útil porque lo importante es buscar salidas”, asegura.
En lo que respecta a su pasión, la de la montaña, después del reto de Noruega se encuentra preparando la escalada al Aneto para el mes de julio. Ya el año pasado escaló el Mulhacen y el Almanzor y también participó en una marcha por el Sáhara.
“Es importante –concluye Mayte- que la gente conozca y sepa que existen este tipo de actividades y participe como voluntario porque es algo muy divertido, hacemos grandes amistades y, lo que es más importante, somos capaces de romper barreras. A mí me han ayudado así que yo ayudaré a los demás en todo lo que pueda”.
