La presencia cada vez más habitual de animales de compañía en nuestras casas generan muchas ventajas para sus dueños, pero también algún que otro inconveniente o molestia. Es el caso de los excrementos caninos que depositan estos animales en nuestras calles. La gran mayoría de los poseedores de estas mascotas son conscientes de la necesidad de recoger estas deposiciones ya que, de lo contrario, supone un serio inconveniente para los peatones que habitualmente recorren el municipio. No obstante, hay excepciones en este comportamiento modélico como son las que protagonizan los dueños de animales que hacen caso omiso de las normas cívicas y permiten que los excrementos permanezcan en la vía pública con las molestias olfativas, de insalubridad y estéticas que ello conlleva. Estas malas prácticas generan, además, animadversiones injustas contra los animales de compañía que en absoluto se merecen. A estas personas está dirigido el Bando municipal en el que se insta a los propietarios de perros o cualquier otro animal de compañía a cumplir las normas municipales.
El principal objetivo de este edicto no es sancionador, aunque se recuerda que la inobservancia de las ordenanzas conlleva fuertes sanciones pudiendo se mayores en caso de reinciendia. La finalidad última es la de concienciar a los propietarios de estos animales para que mantengan recogidos estos excrementos por respeto a los demás.
Asimismo, en el Bando también se dice que el Ayuntamiento colabora mediante la colocación de expendedores de bolsas para la retirada de excrementos caninos con depósito de recogida incorporado, aunque ello no exime a los dueños de mascotas a salir provistos de algún elemento que permita su correcta eliminación de las vías públicas, parques o zonas de recreo.
Por último, el Bando recuerda a su vez que todos los perros que residan en nuestro municipio deben estar censados y ser portadores de un micro chip que los identifique de manera inequívoca y deben ser conducidos con correas y por personas responsables”.